Las medidas de salud pública sugieren que los pasajeros sentados en hasta dos filas de distancia de una persona infectada con ciertas enfermedades contagiosas sean monitoreados

A quienes les toque un asiento adelante, detrás o al lado de un enfermo tienen más probabilidades de contagiarse. En el resto de la cabina, el riesgo es menor al 3%.

“Para todos los demás pasajeros, el riesgo de contagio es menos del 3%”, según lo establece una investigación realizada por los doctores Vicki Stover, de la Universidad de Emory, y Howard Weiss, del Instituto de Tecnología de Georgia, en EE.UU.

En el estudio -publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de ese país-, los investigadores abordaron diez vuelos transcontinentales y rastrearon los movimientos de pasajeros para determinar la probabilidad de contagiarse infecciones respiratorias, como el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) o la influenza, que se transmiten por pequeñas gotas en el aire y en las superficies.

Aire filtrado
“A pesar de historias sensacionalistas en los medios, los riesgos de transmisión de virus respiratorios en la cabina de un avión son desconocidos. El movimiento de pasajeros y tripulación puede facilitar la transmisión de enfermedades”, dicen los autores, quienes observaron que, contrario a la creencia de que si una persona tose o estornuda en cualquier lugar de la cabina contaminará a todo el avión, el riesgo se limita solo a los más cercanos.

Para medir la carga de patógenos al interior de la cabina, los investigadores recolectaron 229 muestras ambientales durante cada uno de los vuelos. Ocho de estos viajes fueron durante la temporada de influenza (invierno boreal). Sin embargo, “todos los ensayos para los 18 virus respiratorios más comunes fueron negativos”, dicen los autores.

“El aire al interior de los aviones es uno de los más puros que se puede respirar, ya que es filtrado constantemente”, precisa el doctor Guillermo Acuña, infectólogo y director del Centro de Medicina del Viajero de Clínica Las Condes. Muchas veces, “el riesgo de contagio es mayor en las salas de embarque, donde hay más aglomeración y el aire no es tan limpio”.

Las muestras tomadas de compartimientos superiores y cinturones no mostraron rastros de virus, lo que sugiere que la mayoría de las enfermedades se transmiten al estornudar o toser.

Los autores también notaron que los tripulantes pueden infectar a un promedio de 4,6 pasajeros por vuelo. Por tanto, “es imperativo” que “no vuelen cuando están enfermos”, advierten.

Una recomendación similar corre para cualquier persona que sospecha estar enferma. Así como usar mascarilla si es posible. Para el resto de los pasajeros, comenta Acuña, es importante lavarse las manos (o usar alcohol gel) de manera frecuente, para reducir el riesgo de enfermarse.

Monitoreo
Tradicionalmente, las medidas de salud pública sugieren que los pasajeros sentados en hasta dos filas de distancia de una persona infectada con ciertas enfermedades contagiosas sean monitoreados.

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