Es conocido que a los niños pequeños les encante llevarse todo a la boca. Y aunque esto puede ser algo agotador para los padres, es importante entender que es parte de su crecimiento.

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“Ellos desean conocer el ambiente en el cual están”, explica Andrea Contreras, psicóloga de Kinepsi. “Es completamente normal y necesario para el desarrollo, ya que es una etapa en la se comienzan a diferenciar los sabores y las texturas”, agrega la especialista.

Todo bien, pero ¿qué ocurre cuando lo que se llevan a la boca son elementos como tierra, insectos o alimentos para mascotas? En el caso de la tierra, si el “consumo” es ocasional, no existiría mayor riesgo. Sin embargo, si se trata de un lugar donde hay mascotas, la tierra podría contener parásitos y en ese caso el peligro sería mayor, asegura la pediatra infectóloga de la Sociedad Chilena de Pediatría Juanita Zamorano.

La especialista agrega que en caso de que la ingesta de tierra se vuelva algo habitual, es importante llevar al niño al médico porque podría ser un signo de insuficiencia de minerales en su sangre.

“Cuando existe geofagia -preferente consumo de tierra- se debe estudiar que el menor no tenga anemia, esto porque podría estar buscando en los maceteros elementos que le faltan en su cuerpo”, explica la pediatra.

Por otro lado, Zamorano señala que el consumo de insectos no es peligroso para la salud de los niños, a menos de “que sea una hormiga amarilla y le de alergia”, especifica la pediatra.

¿Y la comida de mascotas? Los alimentos para animales domésticos tampoco son peligrosos, aunque hay que fijarse que no hayan estado expuestos al ambiente, ya que en ese caso podrían tener hongos, y provocar náuseas, vómitos y diarrea en los pequeños.
Juguetes, monedas y otros elementos extraños

Para los niños, sobre todo cuando están comenzando a dar sus primeros pasos, el mundo es un lugar fascinante, lindo y entretenido; repleto de cosas para morder y probar. Por esa razón, Humberto Soriano, presidente de la Sociedad Chilena de Pediatría, afirma que la tarea principal de los padres es prevenir.

  • Monedas: en el caso de que el niño ingiera una, Soriano recomienda dirigirse inmediatamente a un servicio de urgencias, para que se detecte en qué lugar del sistema digestivo se encuentra el metal. En el caso de que ya haya pasado por el estómago, se debe esperar a que termine de expulsarla a través de las heces.

  • Remedios: tal como en el caso anterior, lo principal es ir rápidamente a una clínica u hospital. Si se desconoce qué medicamentos ingirió el niño, el pediatra recomienda darle a beber abundante agua. No obstante, cualquier reacción dependerá de los componentes que contenga el remedio.

  • Ácidos (cloro, por ejemplo): se aconseja limpiar la boca del pequeño con abundante agua para evitar eventuales quemaduras. Y, por supuesto, llevarlo de inmediato a un servicio de urgencias para que sea tratado por un especialista.

  • Juguetes: tragarlos podría producir heridas el tubo digestivo del niño y, según su tamaño, podrían ser eliminados en sus deposiciones. Sin embargo, en caso de que un juguete sea aspirado por las vías respiratorias, se debe acudir inmediatamente a un servicio de urgencias.

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