A unos les atraen las mujeres, a otros los hombres, y otros, si creemos a Sigmund Freud, al Dr. Alfred Kinsey y a millones de personas que se declaran bisexuales, sienten atracción por ambos sexos. Pero un nuevo estudio arroja dudas sobre si existe la verdadera bisexualidad, al menos en los varones. El estudio, de un equipo de psicólogos de Chicago y Toronto, da la razón a quienes desde hace tiempo dudan de que la bisexualidad sea una orientación sexual estable y específica.

En este estudio se midieron los patrones de excitación genital como respuesta a imágenes de hombres y mujeres. Y se descubrió que, en realidad, los hombres que se declaraban bisexuales se excitaban con uno de los dos sexos, normalmente con otros varones. El estudio es el más amplio de varias investigaciones recientes que indican que los varones que se declaran bisexuales (el 1,7%, según los cálculos) muestran patrones de atracción física considerablemente distintos de los deseos que manifiestan.

“La investigación sobre la orientación sexual se ha basado casi por completo en declaraciones, y éste es uno de los pocos estudios que utiliza medidas fisiológicas”, afirma Lisa Diamong, profesora de psicología e identidad sexual en la Universidad de Utah (EE UU). La discrepancia entre lo que ocurre en la mente de las personas y lo que sucede en su cuerpo, dice, ofrece un galimatías “que los especialistas tienen ahora que deshacer, y que plantea la pregunta de a qué nos referimos cuando hablamos de deseo. Hemos supuesto que todo el mundo habla de lo mismo”, añade, “pero tenemos pruebas de que no es así”.

Otros investigadores que han visto el estudio, que se publicará en la revista Psychological Science, han dicho que habría que repetirlo con más hombres bisexuales antes de poder sacar conclusiones claras. A veces los deseos bisexuales son transitorios y siguen siendo poco conocidos. Hombres y mujeres también parecen diferir en la frecuencia de las atracciones bisexuales.

“Lo último que queremos”, comenta Randall Sell, profesor adjunto de ciencias sociomédicas en la Universidad de Columbia, “es que algún terapeuta empiece a decirles a los bisexuales que están equivocados, y que en realidad van camino de la homosexualidad”. Y añade: “Aún no sabemos lo suficiente sobre orientación e identidad sexuales como para sacar estas conclusiones”.

En el experimento, psicólogos de la Northwestern University y del Centro para la Adicción y la Salud Mental de Toronto reclutaron 101 varones jóvenes adultos: 33 se declararon bisexuales, 30 heterosexuales y 38 homosexuales. Los investigadores hicieron a los sujetos preguntas sobre sus deseos sexuales y calificaron su orientación sexual en una escala de 0 a 6, en la que 0 o 1 indica heterosexualidad y 5 o 6 indica homosexualidad. La bisexualidad se medía por las puntuaciones intermedias. Sentados solos en una sala, los varones veían después películas eróticas, algunas sólo con mujeres, otras sólo con hombres.

Usando un sensor para comprobar la excitación sexual, los investigadores encontraron que los homosexuales mostraban excitación ante las imágenes de hombres y poca excitación ante las imágenes de mujeres, y los heterosexuales mostraban excitación ante las imágenes de mujeres, pero no de hombres. Pero los varones que se declararon bisexuales no mostraban los patrones de excitación sexual congruentes con su supuesta atracción por ambos sexos. Por el contrario, tres cuartas partes de ellos experimentaban patrones de excitación similares a las de los homosexuales; el resto era indistinguible de los heterosexuales.

“Independientemente de que los hombres fueran homosexuales, heterosexuales o bisexuales, mostraban aproximadamente cuatro veces más excitación” con un sexo que con el otro, afirmó Gerulf Rieger, principal autor del estudio, que está haciendo su doctorado sobre este tema en la Northwestern. Aunque la tercera parte de los varones de cada grupo no mostró una excitación significativa viendo las películas, su falta de respuesta no cambió los resultados, explica Rieger.

Al menos desde el siglo XIX los científicos de la conducta han percibido la atracción bisexual en hombres y mujeres y debaten su lugar en el desarrollo de la identidad sexual. Algunos, como Freud, concluyeron que los humanos son de naturaleza bisexual. En sus estudios de la década de 1940, Kinsey descubrió que muchos hombres casados y públicamente heterosexuales declaraban haber mantenido relaciones sexuales con otros hombres. “Los varones no representan dos poblaciones diferenciadas, heterosexuales y homosexuales”, escribió Kinsey. “No hay que dividir el mundo en ovejas y cabras”.

Algunos investigadores -y algunos bisexuales declarados- dicen que la técnica utilizada en el estudio para medir la excitación sexual es demasiado tosca para captar la riqueza -sensaciones eróticas, afecto, admiración- que constituye la atracción sexual. Las atracciones sociales y emotivas son elementos muy importantes de la atracción bisexual, opina Fritz Klein, sexólogo y autor de The bisexual option.

“Afirmar, basándose en este estudio, que no existe la bisexualidad masculina es excederse, me parece a mí”, dice Gilbert Herat, director del Centro Nacional de Recursos sobre Sexualidad, con sede en San Francisco. “Es posible que haya mucho menos de cierto en la bisexualidad masculina de lo que pensamos, pero, de ser así, ¿por qué hay tantas películas, novelas y programas de televisión en el mundo que tratan el tema? ¿Es fantasía colectiva, mera proyección? No creo”.

El 1,5% de las mujeres estadounidenses se declara bisexual. Y la bisexualidad parece más fácil de demostrar en el sexo femenino. Un estudio publicado el pasado noviembre por el mismo equipo llegó a la conclusión de que la mayoría de las mujeres que afirmaban ser bisexuales mostraban excitación ante hombres y mujeres. Aunque sólo un pequeño número de mujeres se declaraba bisexual, Bailey cree que la excitación bisexual tal vez sea la norma.

A mediados de la década de1990, Diamond escogió un grupo de 90 mujeres en desfiles del orgullo gay, congresos de especialistas sobre cuestiones de género y otros ámbitos. La mitad de las mujeres se declararon lesbianas, un tercio se consideraba bisexual y el resto no definió su orientación sexual.

“La mayoría parece inclinarse hacia un lado o hacia otro, pero eso no les impide mantener una relación con el sexo no preferido”, declara. “A una pueden interesarle principalmente las mujeres, pero bueno, el repartidor de pizzas está realmente bueno, ¿y qué se le va a hacer?”. Y añade: “Hay muchísimo movimiento y flexibilidad. El hecho es que hay muy poca investigación en esta área, y mucho que aprender”.

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