La terapia ayuda a resolver problemas a través de un trabajo de representación de los lazos que existen entre una persona y su sistema familiar. «Las Constelaciones Familiares se pueden definir como una psicoterapia transgeneracional. Del mismo modo que podemos heredar los ojos azules de nuestro bisabuelo, al que podemos no haber conocido, también podemos cargar con conflictos familiares que han traspasado emocionalmente hasta nosotros», detalla Sònia Navarro, psicoterapeuta, psicóloga clínica y sexóloga, además de impartir talleres de Constelaciones Familiares. Y es que en nuestra mochila emocional podemos llevar conflictos emocionales que se han transferido de generación en generación hasta llegar a nosotros. «Nos permite comprender mejor cuáles son las dinámicas conflictivas que nos bloquean en la vida. A través de las Constelaciones Familiares salen a la luz y es gracias a esta toma de conciencia, que la persona puede hacer un cambio de posicionamiento en el conflicto para resolverlo», añade la psicoterapeuta.

Conflictos

¿Qué tipo de conflictos podemos llevar a una constelación? «Relaciones entre padres e hijos, relaciones de hermanos, enfermedades físicas o enfermedades emocionales y dificultades laborales son algunos conflictos emocionales que se pueden resolver», detalla Sònia Navarro. La misma señala que «entre los desórdenes más frecuentes destacan que un hijo tenga que cuidar de su madre, que una persona empiece una nueva relación de pareja pero que no funcione porque no ha cerrado el capítulo anterior, que haya habido abortos en la familia y que se hayan escondido, etc.».

Hay un conjunto de leyes que Bert Hellinger (considerado el fundador de las Constelaciones Familiares) descubrió y que él llama ‘los órdenes del amor’, en los que se basa todas las estructuras familiares. Cuando estos órdenes se alteran aparecen los conflictos inconscientes. Sònia Navarro detalla que si un hijo cuida a su madre o una hija adopta el papel de cuidadora de su padre, el vínculo que se genera está desordenado lo que puede generar un conflicto emocional».

La dinámica

Las Constelaciones Familiares se pueden desarrollar en grupo o de forma individual. Cuando se realizan de manera grupal hay una persona que constela quien, dirigida por el terapeuta, expone un tema, y el resto del grupo representa dichas dinámicas conflictivas inconscientes. «En mis talleres hablo previamente con el constelador. El grupo desconoce cuál es el motivo de la Constelación Familiar. Nadie sabe cuál es la relación familiar o el parentesco. Y si se trata de una enfermedad no la nombramos», detalla Sònia Navarro. La psicoterapeuta argumenta que «lo hago de este modo porque hay personas que no se atreven a constelar por miedo a exponer algunos temas y para que quienes participan en la Constelación Familiar no puedan entrar en ningún mecanismo mental».

Sentir las emociones

«El resto de personas del grupo que representan no tienen que hacer nada más que sentir. Lo que no sabemos explicar con certeza es cómo las personas son capaces de conectar con las emociones de la persona que está representando sin saber quién es», detalla la psicóloga sanitaria. La misma añade que «durante el tiempo que dura la Constelación Familiar lo que hacemos es ordenar las estructuras familiares» y asegura que la terapia puede ayudar a cualquier persona porque «en la vida siempre encontramos dificultades que no sabemos cómo superar».

Una Constelación Familiar permite ver «la imagen del conflicto inconsciente». «Lo que buscamos es la imagen de solución del conflicto a nivel inconsciente para que la persona pueda seguir adelante con su vida. En los casos de conflictos familiares puede ser tan fácil como aceptar a los padres tal y como son, para poderse aceptar a uno mismo», asegura la psicóloga Sònia Navarro.

Multifactorial

Para llegar a la imagen de solución del conflicto puede ser suficiente con una sesión, pero dependerá de los factores que hayan dado lugar al conflicto transgeneracional. «A veces es suficiente con una Constelación Familiar si se trata de un conflicto unifactorial, en otras ocasiones se necesitan más sesiones porque hay múltiples factores», afirma Sònia Navarro. En cualquier caso en cada sesión únicamente se trabaja un factor.

«El factor que tiene más fuerza e importancia en ese momento para la persona que constela es el primero que se expone», señala la psicoterapeuta. Mientras que la persona que ha constelado trabaja una dificultad propia, el resto del grupo, ya sea en la colaboración activa en la representación del conflicto o bien mediante la observación, conecta con sus vivencias y las emociones acercándolo a una comprensión de su vida que le ayuda a la resolución de sus propios conflictos emocionales.

«En una Constelación Familiar, del mismo modo que en cualquier otra terapia, cada persona decide hasta dónde quiere llegar», concluye Sònia Navarro.

DIARIDETARRAGONA

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