“No esperes que tu pareja haga por ti lo que debes hacer por ti mismo.
El amor se da compartiendo plenitud, no vacío”.

Bárbara De Angelis

Las relaciones nos permiten trascender el ego, especialmente la relación de pareja. El otro nos ayuda a ser mejores personas, a conocernos más. La relación suma. Sin embargo, el proceso es desafiante, Para el psicomago Alejandro Jodorowsky, estar en pareja es como estar en terapia.

Al principio, cada uno llega con sus neurosis, sus temas no resueltos, y sus respectivos árboles genealógicos. Durante los primeros meses, se mienten, se hacen promesas que saben no cumplirán, y ocultan lo que creen podría desencantar al otro. Al cabo de un tiempo, la pareja tendrá que enfrentar sus propias proyecciones.

Dice Bert Hellinger que luego de los padres, el siguiente amor más grande es la pareja. La pareja no nos salva de nada, o al menos no debería salvarnos de nada. Muchas personas buscan pareja como medio para resolver sus problemas. Creen que una relación íntima los va a curar de sus angustias, de su aburrimiento, de su falta de sentido. Esperan que una pareja llene sus huecos.

Quien elije a alguien como pareja desde esas expectativas, inevitablemente terminará odiando a la persona que no le da lo que esperaba. ¿Qué pasa después? Quizás, busque a otra, a otra y a otra pareja, o tal vez decida pasarse la vida quejándose de su suerte. En una relación, la propuesta saludable es resolver la propia vida, sin esperar que nadie lo haga por nosotros.

Más allá de si lo reconocemos o no, todos deseamos que nos quieran por quienes somos. El estar en pareja acelera nuestro crecimiento personal. El poeta, pintor, novelista y ensayista libanés Kalil Gibrán dijo: “Permitan que haya espacios en su unidad y dejen que los vientos de los cielos bailen entre ustedes. Ámense el uno al otro pero no hagan del amor una prisión: déjenlo en vez que sea un mar moviéndose entre las orillas de sus almas”.

La relación amorosa no tiene por propósito una visión común, sino una creación común. La forma sana de estar con otro nos lleva a poder hacer un proyecto juntos, pasarla bien, crecer, divertirnos y servir a la vida. Pensar que el amor nos salvará, que resolverá nuestros problemas y nos proporcionará un estado de dicha o seguridad, sólo nos mantiene atascados en fantasías e ilusiones y debilita el auténtico poder del amor, que es transformarnos.

Nada es más esclarecedor que estar con otro desde ese lugar, nada es más extraordinario que sentir la propia transformación al lado de la persona amada. En vez de buscar refugio en una relación, podemos aceptar su poder de despertarnos en aquellas zonas en que estamos dormidos, y donde evitamos el contacto desnudo y directo con la vida.

La pareja tiene la virtud de ponernos en movimiento hacia delante, mostrándonos con claridad en qué aspecto debemos crecer. Dos personas enamoradas se ayudan mutuamente a madurar, transformarse y ser más libres. La relación de pareja nos ofrece una serie de oportunidades para ampliar nuestra conciencia, descubrir una verdad más profunda y volvernos humanos en un sentido más pleno.

La pareja es el examen del amor que nos ponemos a nosotros mismos. El escritor y aviador francés Antoine de Saint- Exupéry dijo: “Tal vez el amor sea el camino por el cual yo te conduzca delicadamente de regreso a ti mismo”. Pregúntate: ¿Lo que estoy viviendo en pareja, es parte de un salto en mi crecimiento? Dependiendo de tu respuesta, la pareja podrá ser o no un apoyo en tu desarrollo. Si no lo es, es mejor que permanezcas solo.

Osho dice que el objetivo del amor es la recuperación plena de quien somos. Por eso, las relaciones son oportunidades de sanar el sentimiento fracturado que tenemos de nosotros mismos, y ninguna lo hace de un mejor modo que la pareja. Cuando amamos, se abren las compuertas de la percepción, y las maravillas de una energía sabia, actúa en beneficio de nosotros.

El amor es nuestra esencia, es lo que somos. Amando volvemos a despertar a la unidad que siempre fue, es y será. Sin importar si estás en pareja o no, te invito a derramar amor donde quiera que estés. No dejes que nadie se acerque a ti sin que se vaya sintiéndose mejor y más feliz.

Este San Valentín, ¿Cuál podría ser un buen regalo? Que tal si te conviertes en la expresión viviente del Amor de Dios. Regala amor en tu mirada, en tu sonrisa, en tus palabras, en el apretón de tus manos o en tu abrazo. ¿Podrías?

Karina Pereyra
anakarinard@yahoo.es

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