Permítame, estimado lector, recordarle un hecho histórico que sirve de lección para este momento. En 1952 hubo una elección para la Constituyente bajo una dictadura militar. Los partidos URD y COPEI, únicos legales, aceptaron concurrir sólo cuando se les dio la garantía de un CSE imparcial, con representación suya que participara en el escrutinio y fuera presidido por un independiente de consenso. Dadas estas condiciones, y únicamente porque fueron dadas, concurrieron y ganaron. Pero los militares desconocieron el resultado y designaron un nuevo CSE que proclamó ganador al gobierno, reconociéndole a la oposición el 40% de los diputados.

Los partidos rechazaron la oferta por cuestión de principios: nunca se debe convalidar el fraude electoral. Sabían los líderes máximos de esos partidos, Jóvito y Caldera, que el rechazo traería división interna. En efecto, urredistas y copeyanos disidentes aceptaron asistir a la Constituyente que se instaló en 1953. URD y COPEI pasaron a la resistencia contra la dictadura. Cuatro años después, en 1958, se restableció la democracia. Entonces el pueblo premió su firmeza frente a la dictadura, con 40 años de poder político.

Con este hecho histórico pretendo hacerle el último llamado a los dirigentes de Voluntad Popular. No se dejen arrastrar por los que están en su partido para acceder a cargos y prebendas. Son los interesados en hacerle el juego a la tiranía comunista con la relegalización. Déjenlos que ellos se retraten como comparsa electoral. Aténganse a los principios y serán premiados. No malogren el sacrificio de Leopoldo López, aprovechándose de que, por estar preso, se le hace imposible persuadir personalmente a sus seguidores. Asuman la misma posición de María Corina y su VV y de Ledezma y su ABP. Y conviertan el rechazo al CNE y al TSJ, negándose a la farsa, en el inicio de la desobediencia civil activa y masiva para poner fin a la tiranía comunista del títere Maduro. Sigan el ejemplo que les he recordado hoy, en la seguridad de que serán premiados por su entereza y sacrificio en menos tiempo de lo que suponen y por más tiempo de lo que sueñan.

Tengan presente que efectivamente en Venezuela se va a librar la batalla decisiva por América Latina. Lo ha reconocido Raúl Castro, quien está claro, pero trata de confundir respecto al objetivo, que no es el que dice, sino el contrario: liberarnos de la Internacional Narco-Comunista Foro de Sao Paulo. Y además en el caso concreto de Venezuela: liberarnos de Cuba y liberarnos del comunismo hambreador que ha traído el empobrecimiento general de los venezolanos, para lo cual necesitamos liberarnos de la tiranía del gobierno títere encabezado por el monigote Maduro. Precisamente por ello Cuba ha ordenado jugar cuadro cerrado con los colaboracionistas, únicos partidos a los cuales reconocerá para que le sigan sirviendo de comparsa.

La batalla decisiva tiene un escenario externo y otro interno. El primero se librará en la OEA con base en la Carta Democrática. De allí que todo el que vaya al diálogo para impedir su aplicación es un colaboracionista execrable. Y como tal debe ser tratado. El segundo será activando la Operación Larrazábal II. Complementándose ambos, pero requiriendo para ello poner en marcha la desobediencia civil activa y masiva.

Cuba y sus títeres jugarán cuadro cerrado con los colaboracionistas, que serán los únicos partidos legales. Nosotros los independientes, llamados radicales, debemos también jugar cuadro cerrado con los no-colaboracionistas. Y así librar la batalla decisiva en las mejores condiciones, sobre todo porque la situación internacional ha cambiado radicalmente.

@petitdacosta

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