Los Castro han sido excelentes estrategas políticos. Lo demuestra que en una América democrática hayan podido mantener una tiranía comunista por más de 50 años convirtiéndola en una monarquía dinástica y, desde una isla arruinada, hayan logrado expandir el comunismo después de haber sido derrotado en Europa; y, lo más importante para nosotros, se hayan apoderado de Venezuela sin disparar un tiro, sirviéndose durante 18 años de una comparsa organizada por ellos de títeres y colaboracionistas.
El rey Raúl ha dicho hace pocos días que “en Venezuela va a librarse la batalla decisiva por América Latina”. Sus palabras confirman efectivamente su categoría de estratega, que ha valorado el cambio radical de la situación política en el continente. La Internacional Narco-Comunista, dirigida por los Castro, ha perdido sucesivamente a sus baluartes en Brasil, Argentina y Perú. Está próxima a perder a Ecuador y tiene en situación de peligro a Bolivia. No cuenta activamente con Uruguay y Chile y además Paraguay está en contra. Ahora corre el riesgo del fracaso de su proyecto de una Gran Colombia comunista, viéndose obligada a impedirlo presentando pelea. Y, lo peor para ellos, a la OEA la ha puesto en marcha un estadista como Luis Almagro, merecedor de una estatua aquí cuando seamos libres. Nadie en la América contemporánea ha hecho más por los venezolanos.
Saben los cubanos, por que lo enseña la historia, que Venezuela fue determinante para la independencia sucesiva de los países latinoamericanos del dominio de España en el siglo XIX así como para ponerle fin a la Internacional de las Espadas integrada por las dictaduras militares en el siglo XX. Al independizarse ahora Venezuela de Cuba y restablecer la democracia, deberían producirse estas consecuencias: 1) Caída de los últimos reductos comunistas en América Latina; 2) Imposibilidad de restauración comunista en los países liberados; y, 3) Caída de la tiranía comunista de Cuba, porque para vengar el agravio la Venezuela liberada será actora principal en la caída de la monarquía comunista cubana, cumpliéndose así el sueño de Bolívar después de la independencia de Tierra Firme.
Raúl Castro vino a su colonia de Venezuela a organizar a sus títeres y colaboracionistas para la batalla decisiva. Como estratega seguramente habrá evaluado que aquí están dadas todas las condiciones objetivas para la rebelión popular contra Cuba y su gobierno títere: 1) Colapso de la economía; 2) Crisis humanitaria; 3) Empobrecimiento general. Y que están dadas casi todas las condiciones subjetivas (faltando una solamente): 1)Vacío de liderazgo comunista por la impopularidad de Maduro y no ser jefe militar; 2) Vacío de poder presidencial: Maduro usurpa la presidencia, que está constitucionalmente acéfala o vacía desde el 9 de enero cuando se lo declaró en falta absoluta; 3) Vacío de poder institucional: Ilegitimidad del TSJ porque sus nombramientos fueron declarados inconstitucionales por la AN, e ilegitimidad del CNE porque sus nombramientos fueron hechos inconstitucionalmente por un órgano ilegítimamente constituido.
¿Cuál es la condición subjetiva faltante? Un liderazgo cívil que, en alianza con los militares demócratas, dirija la rebelión contra Cuba, sus títeres y sus colaboracionistas en la Operación Larrazábal II. Sin militares no podremos derrotar a esos tres enemigos coaligados. Y aunque solo independizarnos de Cuba debería ser suficiente para que los militares tomaran la iniciativa, lo cierto es que lo no han hecho, por lo cual nos toca a los civiles hacerlo iniciando un movimiento de desobediencia civil activa y masiva.
No conozco de estrategia militar, pero sí creo saber algo de estrategia política. Para combinar ambas propongo la estrategia de los patriotas en 1814 cuando no se había consolidado la jefatura de Bolívar (insurrecciones regionales) que culminó en 1821 (concurrencia de los jefes regionales bajo un mando único) con la victoria definitiva en Carabobo, advirtiendo que el campo de la batalla decisiva, a producirse en cuestión de semanas, sería Caracas al estilo de enero de 1958.
Podemos y debemos derrotar a Cuba, sus títeres y colaboracionistas, poniéndolos en fuga, si hacemos los aprestos para librar la batalla decisiva, nuestro Carabobo del siglo XXI.
@petitdacosta

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