El candidato francés, Emmanuel Macron, favorito para el Elíseo, desmiente una relación con el presidente de la radio pública y pide respeto para su esposa.

Mucho ha debido cambiar la República Francesa como para que la vida sexual de sus dirigentes sea usada como munición electoral. El país lleva semanas enfrascado en chismes sin cuento y rumores por doquier ampliamente rebotados en las redes sociales. Ningún medio de comunicación serio se ha hecho eco, pero no ha quedado más remedio que hacerlo cuando uno de los protagonistas se ha sentido obligado a salir al paso para afrontar la insidia con nombres y apellidos.

Y no ha quedado más remedio porque los protagonistas son ni más ni menos que el candidato favorito para llegar al Elíseo, el exministro estrella Emmanuel Macron, y el presidente ejecutivo de Radio France, Mathieu Gallet. Hace semanas que los alcahuetes venían difundiendo que Macron mantenía una relación sentimental con Gallet.

Hasta se decía que alguna revista de las llamadas del corazón —en este caso más bien del bajo vientre— estaban a punto de publicar semejante cuento para pasto de mentes retorcidas y enfermizas. Pues bien, harto de tanta patraña, el propio Macron se ha sentido forzado a salir al paso en público, en un mitin en el teatro Bobino de París.
“Si os dicen que tengo una doble vida con Mathieu Gallet, es mi holograma que, de repente, se me ha fugado, pero no puedo ser yo”, soltó con humor, pero sin duda también harto de tanta palabrería barata. Ni con él ni con otro, añadió después. Con humor, pero dolido también porque, como dijo, el cotilleo resulta “muy desagradable” para su esposa, Brigitte Trogneux.

La pareja ya es objeto de demasiadas bromas pesadas por la diferencia de edad entre él, 39 años, y ella, 58, que fue profesora del ahora candidato de su exitoso partido, En Marche! “Os aseguro que comparto toda mi vida con ella, de la mañana a la noche”.

Brigitte, en efecto, está habitualmente en el cuartel general electoral de Macron. Tras las entrevistas con periodistas, ella suele presentarse ante ellos para despedir a los informadores.

No es la primera vez que Macron sale al paso públicamente de este tipo de habladurías. En noviembre pasado, y durante una entrevista, él mismo abordó la cuestión para decir que no tiene una doble vida y que consagra sus principales energías “a la vida familiar y marital”

“Estamos siendo atacados desde todas las partes”, suele repetir Macron en sus mítines. Y con argumentos muy bajos, como se ve.

De la misma bajeza con la que se han extendido otros rumores sobre la vida íntima del candidato conservador François Fillon. Pero como en este caso ya tiene bastante con el escándalo de los irregulares sueldos oficiales recibidos por su esposa, todo lo demás ha pasado a un tercer plano. Por ahora.

EL PAÍS

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