Pequeños cambios que favorecen el retorno venoso y evitan la aparición de várices y arañitas. Para poner en práctica.

La rutina de trabajo suele implicar muchas demasiadas horas de pie o sentadas. Y, al mirar con atención las piernas, los efecto saltan a la vista.

La aparición de várices y arañitas son una clara muestra de esta problemática. En especial, entre quienes realizan trabajos de escritorio u oficina, así como también, por ejemplo, para docentes, vendedoras o agentes de seguridad. Tanto es así que en Argentina los tratamientos deben ser cubiertos por las ART.
¿Qué hacer entonces? Lo escuchamos miles de veces: mejor que curar, es prevenir y para ello necesitamos hacer cambios simples en la rutina e incorporar algunos hábitos.

1. Mantener una alimentación equilibrada. Es fundamental controlar el peso y evitar el estreñimiento. Para ello, es importante llevar una dieta baja en calorías y alta en fibras, priorizando el consumo de frutas y verduras y bebiendo entre dos y tres litros de agua.

2. Cuidar la elección de nuestra vestimenta. Los pantalones y polleras demasiado ajustados no son beneficiosos. Además, el calzado tiene que ser cómodo y liviano, ya que los tacos muy altos o los zapatos demasiado apretados no colaboran al retorno venoso.

3. No permanecer más de una hora quieta en la misma postura. En ese tiempo es fundamental, en la medida de lo posible, dar breves paseos para movilizar las piernas.

4. Hacer media hora de ejercicios que fortalezcan la musculatura de las piernas y la circulación de retorno. Una simple caminata resulta suficiente, pero podemos recurrir a otras opciones que no impliquen rebote, como la gimnasia, el ciclismo, la natación, el spinning o el tenis.
5. Evitar los medicamentos que dificulten la circulación venosa, como los anticonceptivos orales.

6. Utilizar medias de descanso. Se consiguen en las farmcias y ofrecen una compresión adecuada.
7. Realizar automasajes en la zona. La técnica es muy sencilla: deben efectuarse de forma ascendente, comenzamndo por los pies y subiendo poco a poco hasta llegar a los muslos. Lo importante es no aplicarlos sobre las várices directamente, sino en la región aledaña. Los movimientos deben ser suaves y para ello, hay que utilizar las palmas y dedos en su totalidad, cuidando de no presionar solamente con las yemas. Para evitar la fricción, pueden utilizarse cremas o aceites. Siguiendo este procedimiento, la sangre acumulada en las venas comenzará a movilizarse y fluirá hacia el corazón.

8. Hacer, cuando se pueda, un reposo de cinco minutos cada una o dos horas. Para esto es necesario acostarse y subir las piernas en un ángulo de 45 grados. Dormir con las piernas ligeramente elevadas es otra excelente alternativa. En ambas situaciones, estaremos favoreciendo el retorno venoso.

ENTREMUJERES

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