El Real Madrid está a siete puntos del Barcelona. Siete puntos como siete colas de látigo que fustigan a los blancos cada vez que miran a la clasificación. La derrota ante el Betis en el Bernabéu destapó varias caries en un equipo acostumbrado a lucir sonrisa en los últimos tiempos y dejó en Chamartín tras el pitido final las volutas de humo de un tren cargado de problemas, que circula de la defensa a la delantera, y con estación en el banquillo.

La inconcebible falta de gol

“La falta de gol del Real Madrid” podría figurar al lado de la definición de oxímoron en el diccionario, dos términos opuestos escritos en la misma frase. Pero es tan cierto como que Messi ha marcado los mismos tantos en Liga que el equipo blanco, nueve en cinco jornadas. El récord de partidos consecutivos mancillando la red rival se frenó en el escenario más inesperado, en el salón de su propia casa.

Ni la vuelta de Cristiano ni un aluvión sobre la portería de Adán lograron que el Madrid saciase su sed de gol, la que le lastró frente al Levante, la que le está hundiendo en la clasificación hasta el punto de tener que mirar al Barcelona con catalejo. 27 disparos frente al Betis, cero goles.

Ansiedad en el Bernabéu

“Si no metemos un gol pronto en el Bernabéu nos entra ansiedad”. Las palabras son de Isco, pero las podría pronunciar cualquier psicólogo que sentase al Madrid en un diván. Sea por la presión de lucir ante la afición o por el papel que toman los equipos rivales en Chamartín, sellando con cemento cada grieta que aparezca en su muro defensivo, el caso es que el Madrid se ha dejado siete puntos en los tres partidos de Liga que ha jugado en casa.

El nerviosismo del público se contagia al equipo y, en vista de que los milagros habituales aún no se han dejado caer por La Castellana, los finales de partido se convierten en taquicárdicos e imprecisos minutos de descontrol y camisa de fuerza. Y el Betis aprovechó un brote para llevarse los tres puntos de Madrid.

Las decisiones de Zidane

Sí, Zinedine Zidane lleva temporada y media en el Bernabéu y ya ha ganado siete títulos. Sí, sus rotaciones del curso pasado llevaron al equipo blanco a la mejor temporada de su historia reciente, con la consecución de la Liga y la Champions, su segunda en dos años al frente del banquillo. Pero sí, Zidane está tomando decisiones que le están costando puntos al Real Madrid.

Ante el Betis sacó del campo a Isco por Asensio, cuando el malagueño se estaba entonando y guiaba el ataque blanco en busca del gol. Pero aún peor fue el cambio de Modric, el mejor del partido, a falta de 20 minutos para el final y con urgencias de ganar. Y no es el único debe en la libreta de Zidane este curso. Ante el Levante plagó de suplentes el once, como suele hacer, pero esta vez dibujó un esquema sin sentido, con un doble lateral izquierdo y con Lucas como extremo derecho teniendo un ‘9’ como Benzema, que no es cabeceador. Cambió su estilo de toque por el de bandas y centros cuando mejor jugaba su equipo… y lo quebró.

Desquiciados con los árbitros

La sanción de cinco partidos a Cristiano provocó la queja institucional y la del público, constantemente en alerta ante una supuesta conspiración arbitral contra el equipo blanco. Y tal desquiciamiento ha terminado por contagiar al equipo. Ante el Betis, cada pérdida de tiempo de Adán, que las hubo, ponía de uñas al Bernabéu y transmitía una tensión innecesaria a los que estaban sobre el césped, que perdían energías en reclamar a Mateu con el marcador a cero. Lo dijo Ramos tras el partido: “Cuanto más hablemos de los árbitros es incluso peor”.

La plaga de lesiones

Marcelo es el último en caer, el último nombre de una lista de lesionados demasiado larga para las alturas de temporada en las que nos encontramos. Su recambio, Theo, tampoco estará ante el Alavés por una subluxación en el hombro. Una lista en la que aparecen también Benzema (cayó ante el Levante), Kovacic (lesionado frente al APOEL) y Vallejo (en un entrenamiento). Además, Varane también se perdió un partido por unas molestias. Una plaga.

Bajón tras el subidón de la Supercopa

El doble repaso al Barcelona en la Supercopa sumió al madridismo en una ensoñación y pudo contagiar de conformismo a un equipo que no ha vuelto a dar ese gran nivel de juego. El equipo ha dado un notable bajón de juego con alguna excepción como unos buenos minutos en Riazor y bastantes más frente al Valencia. Pero ni rastro de aquella apisonadora que pareció dejar planchado a un Barcelona que ahora luce orgulloso al frente de la tabla.

Algunos jugadores están dando un rendimiento por debajo del esperado y, el conjunto del equipo, no ha encontrado ese punto de conexión que empequeñeció al Barça. No parece un problema físico, aunque el equipo pareció muy preparado para lograr los dos títulos de verano, las dos Supercopas, y quizás se encuentre ahora en un valle de forma en busca del próximo pico.

Encaja goles como costumbre

Cinco partidos de Liga y cinco goles encajados. Keylor presentó una hoja de servicios limpia en el debut ante el Deportivo, pero desde entonces el cero nunca ha lucido en el marcador del rival blanco. El Valencia marcó dos, el Levante también mojó en el Bernabéu y Real Sociedad y Betis no han sido excepción. Ya no es noticia que el Madrid encaje gol como costumbre. Y por esa gotera se puede escapar un océano.

DIARIO MARCA

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